Sanar acompañadx también es sanar en voz alta

A veces necesitamos más que una sesión individual. A veces necesitamos un abrazo, aunque sea en forma de mirada. Escucharnos reflejadas en otra voz. Sentir que no somos las únicas que están atravesando algo difícil.

Y justo ahí, donde compartimos lo que pesa, nace algo poderoso: el vínculo. Un espacio donde podemos ser, sin tener que sostenerlo todo solas.

Por eso nacen nuestros grupos terapéuticos: para acompañarte en ese proceso, pero esta vez, en tribu.

Durante 9 meses, desde septiembre hasta mayo, nos reunimos en grupos pequeños, seguros y guiados por profesionales. Grupos que se cuidan, que crecen, que se escuchan. Grupos que abrazan sin tocar.

¿Qué ocurre en este espacio?

Es un lugar cuidado, seguro y guiado con propósito, donde cada persona que entra lo hace con una historia que merece ser escuchada y un deseo profundo de sentirse en paz consigo misma y con los demás.

Aquí, lo grupal no es un obstáculo, sino la fuerza que lo transforma todo.

Donde tu historia importa y eres bienvenido/a

Te das permiso para ser tú. Sin exigencias, sin aparentar. Puedes venir con tu tristeza, tu rabia, tu confusión o tus ganas de sanar. Todo cabe.

Escuchas historias que resuenan con la tuya. Y te das cuenta de que no estás sola, ni loco, ni exagerando. Solo estás siendo profundamente humano.

Encuentras sostén en otras miradas. Miradas que no juzgan, que comprenden, que acompañan. A veces, eso es justo lo que más cura.

Te sientes parte de algo. Aunque el camino sea personal, recorrerlo con otras personas lo vuelve más llevadero, más amable, más posible.

Empiezas a sanar en compañía. Porque el dolor compartido pesa menos. Porque las relaciones, cuando son seguras, también curan.

Y poco a poco… cambias la forma en que te hablas, te tratas y te entiendes. Desde la compasión, no desde la exigencia.

Aquí se crea algo que solo se entiende desde dentro: una sensación de pertenencia, de espejo, de tribu.

No es terapia grupal para “solucionarte”, sino para acompañarte.
Para mirarte con más compasión.
Y para encontrar en el otro un reflejo de ti misma, sin máscaras.

Grupos para…

Adultos

Cuando necesitas compartir con alguien que de verdad entienda lo que sientes.

Hay momentos en los que una se cansa de llevar la mochila sola. O de repetir lo mismo sin sentir que llega a ningún sitio. Este grupo es para ti si estás en proceso de terapia (o lo has estado), y sientes que te vendría bien un espacio donde no estar solx en tu historia.

Aquí podrás:

  • Poner palabras a lo que te pesa sin sentirte juzgadx.
  • Reconectar con otras personas desde lo real.
  • Practicar otra forma de vincularte, desde la escucha y el respeto.
  • Sentirte sostenidx mientras también aprendes a sostener.

Este grupo no está hecho para salvarte. Está hecho para que te sientas menos solx mientras te salvas tú.

Adolescentes y jóvenes

Porque no siempre es fácil poner en palabras lo que pasa por dentro.

Ser adolescente o joven es una etapa complicada. A veces no sabes ni cómo te sientes, otras no sabes si está “bien” decirlo. Por eso, este grupo existe para ofrecerte un lugar donde poder hablar, compartir, llorar si hace falta… y también reír.

Aquí podrás:

  • Hablar sin miedo a que te juzguen o minimicen.
  • Sentirte parte de un grupo que también está buscando entenderse.
  • Trabajar tus emociones, tu autoestima y tus relaciones desde el cuidado.
  • Aprender a expresarte y a poner límites de forma sana.

No estás rarx. No estás solx. Solo necesitas un lugar seguro donde poder ser tú.
Este grupo es para eso.

Aquí no estás solx.
En este espacio, compartir también es sanar.
Un lugar donde puedes ser tú, en tribu y sin juicio.

Quiero que encuentres en el grupo ese refugio que a veces falta fuera.